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ISSN 1390-7778 (Versión Impresa)
ISSN 2528-8148 (Versión Electrónica)
YACHANA
Revista CientífiCa
Volumen 11, Número 2, Julio-Diciembre 2022
Fecha de recepción:
Fecha de aprobación:
Investigación en Artes: ¿Hacerle el juego
a la investigación convencional?
Research in Arts: Playing the game
to conventional research?
Agustín Garcells Suárez
06/02/2022
10/05/2022
Licenciado en Historia del Arte. Licenciado en Teología. Máster en Teología, Especialidad Literatura. Docente del Departamento
Transversal de Teorías Críticas y Prácticas Experimentales. Universidad de las Artes Guayaquil, Ecuador. https://orcid.org/0000-0001-
6330-1909, agustin.garcells@uartes.edu.ec
Resumen
El presente ensayo consiste en una re-
exión sobre el estado de la investigación
artística a partir de algunas experiencias
locales, los aciertos y desaciertos en su
implementación y conceptualización
como disciplina o experiencia académica.
El objetivo que se ha propuesto es arrojar
un poco de luz sobre un tipo de investi-
gación cualitativa, muy antiguo, pero que
paradójicamente no logra todavía ser im-
plementado en profundidad, ni siquiera
comprendido en cuanto tal dentro del con-
texto educativo ecuatoriano. Con este n
se han rastreado algunos paradigmas de
su implementación local, constatando que
uno de los problemas fundamentales es de
índole terminológica, por lo que se hizo
necesario investigar también entre las pro-
puestas de sus principales teóricos. Entre
estos últimos se han encontrado determi-
nadas contradicciones de tipo lingüística
que bien han servido para demostrar la na-
turaleza terminológica de la problemática.
Se pudo concluir que una vez superada la
dicultad de la terminología, acudiendo a
determinados análisis etimológicos y -
losócos, el desarrollo o implementación
de una cultura de la investigación en artes
parece la salida más adecuada.
Palabras claves: Investigación interdis-
ciplinaria, Enseñanza superior, Educación
artística.
Abstract
This essay consists in a reection on the
state of artistic research based on some
local experiences, the successes and fai-
lures in its implementation and concep-
tualization as a discipline or academic
experience. The proposed objective is to
shed some light on a type of qualitative re-
search, very old, but which paradoxically
still fails to be implemented in depth, not
even understood as such within the Ecua-
dorian educational context. To this end,
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InvestIgacIón en artes: ¿Hacerle el juego
a la InvestIgacIón convencIonal?
have traced some paradigms of its local implementation, noting that one of the fundamental
problems is of a terminological nature, which made it necessary to investigate also among the
proposals of its main theorists. Among the latter, certain linguistic contradictions have been
found that have served to demonstrate the terminological nature of the problem. It could be
concluded that once the difculty of terminology has been overcome, by resorting to certain
etymological and philosophical analyses, the development or implementation of a culture of
research in the arts seems to be the most appropriate way out.
Key words: Interdisciplinary Research, Higher Education, Artistic Education.
Introducción
Hace tiempo ya que se viene discutiendo
de la investigación en artes, investigación
en, desde, sobre, para, a través de, basada
en… las artes. Se muestra de esta forma
diferentes tipos de investigación de las
artes “investigación dentro del arte”, “in-
vestigación para el arte” e “investigación
a través del arte”. Un rastreo bibliográco
mediante algunas de las bases de datos más
concurridas (Google Scholar, Elsevier,
Scielo) arroja que la bibliografía en espa-
ñol y portugués resulta todavía interrogati-
va (¿qué es la investigación artística?), es
decir, que permanece en torno a la pregun-
ta por la esencia o existencia de esta ex-
periencia (Raffo, 2020). Este matiz resulta
mucho más evidente si se compara con el
abundante material en inglés, que como se
podrá apreciar en el presente ensayo es el
que dicta generalmente la lógica de la ex-
periencia artístico-investigativa desde sus
orígenes hace 30 años aproximadamente.
En este sentido es que quizás debemos pre-
suponer que el tema en cuestión, al menos
en la región ibero-latinoamericana, o no se
encuentra desarrollado sucientemente, o
no ha podido sistematizarse todavía con
claridad, o subyace implícito a los proce-
sos artístico-investigativos de cualquier
índole:
En noviembre de 2016, en el marco de
Interactos organizado por la UARTES,
se produjo la inauguración del Institu-
to Latinoamericano de Investigación
en Artes y el I Encuentro sobre la te-
mática. En ese contexto organizamos
un diálogo con tres expertos en temas
de artes y cultura a n de preguntarnos
qué es la investigación en artes. Aun
con expresiones y aportes signicati-
vos, las conversaciones demostraron la
indenición que prima en torno de este
campo. (Lacarrieu, s.f., p. 37)
Se descarta la posibilidad de que no exista
tal cosa (investigación en artes), teniendo
en cuenta que se parte ya de la hipótesis
de que el arte tiene que constituir y denir,
al menos en esencia, un tipo de investiga-
ción determinado: un saber. Las siguientes
reexiones constituyen una crítica de la
problemática de la investigación en artes
desde el contexto ecuatoriano, fundamen-
tándose en análisis etimológicos y losó-
cos, así como de los principales autores
que trabajan o trabajaron la temática in-
ternacionalmente. El objetivo es llamar la
atención sobre los principales obstáculos
que enfrenta la academia local en lo que
respecta a la implementación o conceptua-
lización de la investigación artística, así
como señalar algunas soluciones posibles
a la problemática.
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InvestIgacIón en artes: ¿Hacerle el juego
a la InvestIgacIón convencIonal?
El ensayo presente parte de un análisis del
estado de la cuestión en el contexto ecua-
toriano entre los principales implicados en
procesos artísticos de investigación. Pos-
teriormente, identica que uno de los pro-
blemas medulares para validar la hipótesis
de la investigación artística es de tipo ter-
minológico, por lo que se emplea a fondo
en investigar la raíz etimológica de la ter-
minología y los giros de cada determinante
preposicional de acuerdo con las denicio-
nes de dos de los principales teóricos del
campo: el norteamericano Elliot Eisner y
el neerlandés Henk Borgdorff. Finalmente,
propone y reexiona sobre algunas estrate-
gias que pueden funcionar a la hora de im-
plementar la investigación en artes desde
la enseñanza superior.
Desarrollo
En lo que respecta al contexto ecuatoriano,
el tema de la investigación en artes resulta
todavía novedoso, a pesar de que las insti-
tuciones artísticas y muchos investigado-
res del país se encuentran volcados al uní-
sono en la cuestión desde hace una década
aproximadamente. Todavía es posible re-
cordar los primeros esfuerzos realizados
al respecto, los quebraderos de cabeza a la
hora de entender la terminología, el orden
de los procesos y hasta los confusos talle-
res que fueron impartidos por teóricos que,
con toda seguridad, se encontraban igual
de perplejos. Es el caso del Curso de 40
horas de duración “Archivos y Documen-
tación: Estrategias metodológicas para el
desarrollo de un proyecto artístico” impar-
tido en la Ponticia Universidad Católica
del Ecuador, Sede Quito, Facultad de Ar-
quitectura, Carrera de Artes Visuales, por
la docente española Rosell Meseguer en
agosto de 2014.
Con el tiempo la cuestión se ha insertado
denitivamente en el ámbito artístico-aca-
démico, donde ha sido muy importante la
contribución de nuestras instituciones uni-
versitarias, especícamente de las carreras
de arte, facultades y, por supuesto, la Uni-
versidad de las Artes de Guayaquil, con su
Instituto Latinoamericano de Investigacio-
nes en Arte (ILIA). Inaugurado en noviem-
bre de 2016, como instituto, pero también
como encuentro, congreso o coloquio, ha
sido una oportunidad de poner la temática
sobre la mesa. Así, con el paso del tiempo
han ido viendo la luz publicaciones perió-
dicas de estos encuentros, donde es posible
constatar que el tópico fue ganando madu-
rez hasta que, en 2018, ILIA impulsa la
Red Latinoamericana de Investigación en
Artes, con el objetivo de institucionalizar
e internacionalizar los principios y postu-
lados debatidos desde la fundación de la
UArtes, entre ellos precisamente la cues-
tión de la investigación en artes (Noriega,
2019).
Índex, Revista de Arte Contemporáneo de
la Carrera de Artes Visuales de la Ponti-
cia Universidad Católica del Ecuador,
tiene a su haber tres números dedicados a
este tema, especícamente el número 01
del 2016, Arte e Investigación, el 09 del
2020, Investigación y Creación Artística y
el 10 del 2020, Investigación y Creación
Artística II. Este último se hizo necesario
por la cantidad de trabajos que fueron re-
mitidos a la redacción de la revista para el
número 9. Lo cierto es que, a pesar de que
se dieron convocatorias en torno al tema
en particular, en cada número siguen apa-
reciendo investigaciones en arte que justi-
can la dedicación de artistas y teóricos,
así como la conformación de una cultura
de la investigación en artes, pudiera decir-
se, o en última instancia la asimilación de
que todo discurso sobre el arte, desde, en,
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InvestIgacIón en artes: ¿Hacerle el juego
a la InvestIgacIón convencIonal?
hacia, para, a través de, constituye investi-
gación en artes.
La Facultad de Artes de la Universidad
Central del Ecuador (FAUCE) tiene im-
plementada su Maestría de Investigación
y Creación en Arte Contemporáneo: “MI-
CAC mira a la investigación y a la creación
como campos abiertos para la exploración,
el estudio, la reexión y la experimenta-
ción, concibe al arte como un sistema en
constante cambio y reconguración” (MI-
CAC, 2022). No es que se trate de la única
maestría en el país que desarrolla la inves-
tigación en artes, pero sí de la única que la
implementa desde su rótulo y la convierte
en el objetivo principal de su currículo,
que es lo que interesa notar precisamen-
te. En el resto de las ofertas académicas,
la cuestión Investigación en Artes se da de
manera subyacente o implícita, por lo que
probablemente sea este su punto más débil.
No porque esta especie de investigación no
deba ser implícita al arte, porque en efecto
lo es, sino porque entendida de una forma
indirecta se refuerza ese carácter indeni-
do que hacía notar Lacarrieu (s.f.).
El síntoma principal, tanto de los encuen-
tros de ILIA, de los compilatorios de IN-
DEX al respecto, como de la maestría de
FAUCE, y que salta a la vista aquí es de
tipo terminológico, si consideramos que
en sentido general se emplea con mayor
frecuencia el calicativo “investigación en
artes”. Así mismo aparece formulado en el
rótulo de nuestro Instituto Latinoamerica-
no de Investigaciones “en” Artes (ILIA) y
en el título de la Maestría de Investigación
y Creación “en” Arte Contemporáneo.
Este “en” aquí, por su propia naturaleza, se
puede entender de manera confusa, es de-
cir, si lo que se investiga es en o a las artes,
con o desde las artes: ¿El arte es el objeto,
el sujeto o la herramienta de investigación
aquí? ¿Pudiéramos descartar con facilidad
la cuestión del sujeto, considerando que en
ese caso se trata del artista? La realidad es
que el arte se trata siempre de arte, artis-
tas y espectadores, así que en el caso de
la “investigación en artes” se estaría dando
por sentado no solo que el arte es inves-
tigación, sino que los artistas y hasta los
espectadores, son investigadores también.
Lo ideal, en última instancia, sería consi-
derar a su vez que todos los investigadores
son artistas, o pudieran llegar a serlo como
investigadores, al menos si su dedicación
se da en el marco del arte, cuestión que los
convierte en sujetos del arte también.
Mucho menos feliz resulta si se separan
ambos campos, como en el caso de IN-
DEX, es decir, Arte “e” Investigación, In-
vestigación “y” creación artística. El pro-
pio “Investigación en artes” da cuenta de
esta dicotomía aparente, dejando abierta
la posibilidad de que se trata de la inves-
tigación por un lado y el arte por el otro,
es decir, dos cosas por separado, cuando
la hipótesis fundamental aquí es que arte e
investigación se tratan de una misma cosa.
Podría considerarse, en n, que consiste
solo en una forma de decir, pero lo cier-
to es que resulta sintomático y al parecer
una consecuencia de determinada división
de los campos del conocimiento que se
arrastra hace miles de años en la cultura
occidental. A nuestro juicio, existe aquí
también un divorcio entre la terminología
inglesa, mucho más precisa y originaria, y
esta terminología latina que la traduce ya
indiscretamente y cuando conviene: “en”,
“y”, “hacia”, “desde”, “para” las artes.
La terminología inglesa parece mucho más
efectiva, no solo porque su descubridor
fue el estadounidense Elliot Eisner (1933-
2014), en la década de los 90, sino porque
en principio resulta más precisa (Art-Ba-
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a la InvestIgacIón convencIonal?
sed Research, ABER) (Juanola y Masgrau,
2014). La lengua y el pensamiento anglo-
sajón seguirán destacando siempre por su
carácter conciso y directo, sobre todo en
una época donde eso es lo que se priori-
za precisamente. Los antecedentes de la
Investigación Basada en Artes (IBA) de
Eisner, se remontan a la década de 1980,
al modelo curricular conocido como Dis-
cipline-Based Art Education (DBAE) que
se encuentra fundamentado a su vez, en los
estudios de Jerome S. Bruner, The Process
of Education, publicado en 1960 y Manuel
Barkan, Curriculum Problems in Art Edu-
cation de 1966 (Juanola y Masgrau, 2014).
Lo importante aquí es entender que se
trata de una metodología que ve la luz en
un contexto educativo, donde se detec-
ta la efectividad del arte desde el punto
de vista pedagógico-didáctico en sentido
general. Por otro lado, resulta interesante
que retorna desde el contexto general del
conocimiento, o la enseñanza, otra vez al
contexto del arte, ahora como Art-Based
Research (ABER), lo que, según el propio
Elliot Eisner, tributa esencialmente en el
pensamiento de John Dewey (1859-1952),
Ernst Cassirer (1874-1945), Susanne Lan-
ger (1895–1985), Rudolf Arnheim (1904-
2007), Nelson Goodman (1906-1998), etc.
(Juanola y Masgrau, 2014)
No se deben subestimar los descubrimien-
tos de Eisner, pese a que la bibliografía
responde pobremente al creador de la In-
vestigación Basada en Artes. Es preciso
entonces destacar que entre sus contribu-
ciones fundamentales se encuentran sus
reexiones en torno a la naturaleza de las
investigaciones cualitativas, la conrma-
ción de que la creación artística se trata de
la investigación cualitativa per se o, mejor
aún, que la investigación en esencia, el ori-
gen de toda investigación, se trata proba-
blemente de la creación y experimentación
artística: “Los seres humanos son seres
sensibles que nacen y viven en un entorno
cualitativo” (Eisner, 2020, p. 34).
De todo lo anterior se puede inferir enton-
ces, que la investigación artística es una
ontología de la investigación, del mismo
modo que se ha inferido ya que la obra
de arte, como realidad del arte, se trata
en esencia de una ontología (Heidegger,
2010). Por desgracia, la investigación, al
menos en la cultura occidental, termina
comprendiéndose como un proceso cuan-
titativo, del que solo tardíamente, muy
tarde, se desprende la investigación cuali-
tativa como una “especie” de esta y, peor,
alienada de la expresión artística que pa-
rece que le era inherente a su origen. Al
respecto Eisner (2020) sentencia maravi-
llosamente:
Otra creencia que ha experimentado
un cambio es que la investigación es,
y solo puede ser, el resultado de la in-
dagación cientíca. Desde esta pers-
pectiva, la investigación se considera
una especie de ciencia. Pero según la
concepción más reciente, la ciencia es
una - y solo una- especie de investiga-
ción. La investigación no tiene por qué
ser cientíca para que cuente como in-
vestigación. La investigación se pue-
de basar en las artes tanto como en la
ciencia. La investigación basada en las
artes parte del reconocimiento de que
las artes, al igual que las ciencias, pue-
den ayudarnos a comprender el mundo
en el que vivimos. (…) La investiga-
ción basada en las artes es una manera
de garantizar que la investigación ba-
sada en la ciencia no monopolice el es-
tudio de la práctica educativa ni lo que
se debe hacer para describirla. (p. 267)
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a la InvestIgacIón convencIonal?
En este sentido, tanto la investigación con-
vencional como la investigación artística
se tratan siempre de investigaciones cua-
litativas también o, además, más allá de la
posible comprensión y puesta en práctica
cuantitativa o no de estas. Recordemos que
para la cultura griega la τέχνη (téchne) ya
constituía un “saber hacer” o δόξα (doxa),
a camino entre lo empírico y lo teórico,
pero con un objetivo claro: la producción
de obras de artes. Según Aristóteles (384-
322 a. C.): “El arte, pues, como queda di-
cho, es un modo de ser productivo acom-
pañado de razón verdadera” (Aristóteles,
1985, p. 274) .
Pero el destino de la investigación occi-
dental estaba echado desde antes, desde
que Platón (427-347 a. C.) designara como
conocimiento verdadero a la ἐπιστήμη
(episteme), es decir, a la losofía; en tanto
que δόξα (doxa) u opinión, a la historia o
el arte, a Heródoto u Homero, como τρίτος
ἀπὸ τῆς ἀληθείας (tercero en relación con
la verdad) (Platón, 1988, p. 464). Aquí es
donde se encuentra precisamente el origen
de la intelectocracia de Occidente, entre
la concepción abstracta del conocimiento,
devenida episteme, ciencia o investigación
cuantitativa y la concepción empírica, de-
venida doxa u opinión, es decir, el arte, a
pesar de que la experiencia cualitativa es la
única verdaderamente inherente a la natu-
raleza humana.
En lo que sigue, todo conocimiento, como
en el caso de la historia de Heródoto o Tu-
cídides, sería absorbido por la episteme e
integrado a una dinámica cuantitativa don-
de quedó aniquilada la expresión poética
y sustituida por mecanismos seculares de
reexión, como la estadística y el inventa-
rio logístico. A pesar de todo esto, parece
que el Estagirita estuvo siempre más claro
que Platón, y hasta que nosotros a veces,
cuando reconoce que la historia ya era un
caso perdido y que el arte es una losofía,
entendiendo probablemente la losofía a la
usanza presocrática, esto es, como un saber
empírico-cognitivo, y considerando quizás
que su maestro andaba extraviado ya entre
los connes de su casa supracelestial:
De lo dicho se desprende claramente
asimismo que no es misión del poeta el
contar las cosas que han sucedido, sino
aquellas que podrían suceder, es decir,
las que son posibles según lo verosímil
o lo necesario. Pues el historiador y el
poeta no se diferencian por expresar-
se en verso o en prosa (pues se podría
poner en verso la obra de Heródoto,
pero sería un tipo de historia lo mismo
en verso que en prosa), sino por esto:
por decir el uno lo sucedido y el otro
lo que podría suceder. Por esta razón
la poesía es más losóca y más seria
que la historia. (Aristóteles, 1999, p.
157)
Ahora bien, la idea de una Investigación
Basada en Artes, si bien conduce a una res-
tauración del principio originario de toda
especie de investigación, debe apostar aho-
ra mismo por la reconciliación entre cien-
cia y arte (Hernández-Chavarría, 2018).
Un peligro se cierne sobre la implemen-
tación de un modelo como este, que con
todo derecho reacciona a la discriminación
de la práctica artística como conocimiento
efectivo, a su propia discriminación. Esta
se encuentra normalizada en la academia
cientíca y hasta en la sociedad o el esta-
do, que no solo rechaza, subestima o cas-
tiga económicamente la creación artística,
sino la investigación convencional sobre el
arte mismo (Guerrero y Mora, 2021). Y si
no, ¿a dónde se fueron los estudios teóricos
universitarios en torno al arte en Ecuador?
Como vemos, este tipo de reacción suele
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a la InvestIgacIón convencIonal?
ser desproporcionado y trae como conse-
cuencia la implementación de modelos ex-
tremos durante la enseñanza artística: por
un lado, demasiado herramentales o arte-
sanales, por el otro, demasiado teóricos. El
arte le sigue haciendo juego a la ciencia si
no se comprende que la reconciliación en-
tre ambos conocimientos debe darse des-
de el seno mismo de la educación artística
y hacia afuera. Aquí, evidentemente, la
investigación en artes juega un papel de-
terminante, pero también la investigación
sobre la investigación en artes valga la re-
dundancia, la meta-investigación artística.
Es por esta razón que tanto ILIA, como la
Red Latinoamericana de Investigación en
Artes son tan necesarios, porque consti-
tuyen espacios para el planteamiento de
investigaciones en artes, así como la re-
exión, teorización, conceptualización de
la investigación en artes en sí misma.
Lo cierto es que estas contradicciones no
responden al origen etimológico, por ejem-
plo, de una palabra como τέχνη (téchne),
esto es, “saber hacer” o “technognosis”,
valga la redundancia, “conocer el arte”.
Donde el “hacer” aquí, se reere al “modo
de producción del arte” o ποίησις (poíe-
sis), cuyo objeto es la obra de arte (ἔργον
τέχνης) ο ποίημα (poíema). La vincula-
ción de los términos arte (τέχνη) y técnica
(sustantivación de τεχνικός), es una hue-
lla del hermanamiento originario entre el
arte como τέχνη y el conocimiento como
ἐπιστήμη:
La palabra τέχνη, desde muy pronto
hasta la época de Platón, va de con-
suno con la palabra ἐπιστήμη. Ambas
palabras son nombres para el conocer
en el sentido más amplio. Lo que ellas
mientan es un entender en algo, ser en-
tendido en algo. En el conocer se hace
patente algo. En cuanto que hace pa-
tente, el conocer es un hacer salir de lo
oculto. (Heidegger, 1994, p. 17)
Podría suponerse entonces que la Inves-
tigación Basada en Artes, aprovecha esta
antigua conexión y la hace posible nue-
vamente, por lo que “basada en” signica
aquí, que esta investigación o especie de
investigación se encuentra fundamentada
en la experiencia artística o incluso, que
aquí investigación es sinónimo de expe-
riencia artística. Otra cosa interesante es
que, en la medida de esto, el arte deviene
aquí principio, medio y n de la reexión
artística, valga la redundancia, es decir,
que se trata de autorreexión también y de
meta-téchne, en todo caso.
Esto último es lo que viene a corroborar
nuestra conformidad con la rúbrica “basa-
da en”, mucho más precisa y teniendo en
cuenta que resulta problemática la termi-
nología “investigación en artes”, cuyo sig-
nicado parece, o demasiado abierto, o un
síntoma, es decir, la expresión sutil de algo
que se encuentra implícito: un prejuicio en
contra de las experiencias artísticas. Los
que crean que la cuestión terminológica ya
no es relevante aquí, deberían remitirse al
tópico Where are we today? The state of
the Art in Artistic Research de Henk Borg-
dorff (2012), donde reconoce abiertamente
la existencia de un problema terminológi-
co que tiene que ver, precisamente, con la
nomenclatura y la utilización de distintos
sintagmas preposicionales (en, a través
de, desde, para, basada en), y hasta con la
connotación del determinante preposicio-
nal “investigación” y sus diversos matices
para la ciencia inglesa y la ciencia alema-
na, por ejemplo.
Es precisamente con Borgdorff que nos
llama la atención -a pesar de que suele
tipicar mediante distintos sintagmas pre-
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a la InvestIgacIón convencIonal?
posicionales las que considera subespecies
de la Investigación en Artes- el empleo de
una fórmula general, “artistic research”,
es decir, “investigación artística”. Esta
que es una nomenclatura precisa, teniendo
en cuenta que relaciona, o más bien iden-
tica, lo uno con lo otro, es decir, que la
investigación aquí es, en efecto, artística,
que el arte es una especie de investiga-
ción. Lo ideal sería incluso, que se llegase
a reconocer que el arte es la investigación
por excelencia -esto es a lo que responde
históricamente- y que la investigación con-
vencional consiste solo en una especie de
esta. Ese era sin duda el objetivo de nues-
tro apreciado Eisner, una vez que descubre
que el arte se trata de un método investiga-
tivo mucho más efectivo en la enseñanza,
mediante el cual praxis y teoría armonizan
satisfactoriamente.
Desgraciadamente, la investigación en
artes no solo tiene que comprenderse ya
como una especie de investigación, sino
que le queda por justicar que se trata de
una investigación todavía, que la ciencia
convencional debe ser convencida al res-
pecto, y hasta los profesionales en artes
autoconvencerse, paradójicamente:
The crux of the matter is whether a
phenomenon like research in the arts
exists - an endeavour in which the pro-
duction of art is itself a fundamental
part of the research process, and whe-
reby art is partly the result of research
(Borgdorff, 2012, p. 31).
Esta frase es la expresión de esa falta de
convencimiento y de que estamos a años
luz de identicar arte con investigación.
Observemos como Borgdoff se plantea
aquí que lo fundamental es primero de-
mostrar que un fenómeno como la “inves-
tigación”, existe “en las artes”. Algo así
como que la “investigación” posiblemente
está ahí, pero que no se trata de “arte” pre-
cisamente. Y, por otro lado, que esto signi-
ca que “arte” es una “parte” fundamental
del proceso de “investigación”, o peor, que
la obra de arte sea, “en parte”, el resultado
de la investigación. En n, no creemos que
de esto se trate realmente la hipótesis de
una Investigación en Artes, sino más bien,
a través de la conformación de una cultura
de la Investigación en Artes.
Nuestra propuesta aquí no es el imperativo
de la creación de una cultura como tal -te-
niendo en cuenta que la cultura se crea y se
regula a misma- sino la conformación,
o sea, que tome forma, se manieste o na-
turalice que, en efecto, la Investigación en
Artes se trata de una cultura ya, pero que
probablemente se encuentra estraticada.
En este sentido, la cuestión resulta inhe-
rente a los procesos educativos, por lo que
en principio consideramos acertado ya que
el debate de la Investigación Artística haya
surgido precisamente dentro de los siste-
mas educativos y que ahí es donde conti-
núa desarrollándose hasta nuestros días.
Pero lo importante es que se entienda que
no basta con que el estudiante universita-
rio escuche o estudie al respecto de esta
Cultura de la Investigación Artística, sino
que con su llegada a la educación superior
haya naturalizado ya que la investigación
en arte es una especie de investigación, o
mejor aún, que arte e investigación consis-
ten en una misma cosa.
El 24 de mayo de 2018 en la UArtes, du-
rante el II Encuentro Internacional para
la Educación Superior en Artes en Gua-
yaquil, Ecuador, las cuatro Universidades
Públicas de Artes de América Latina y el
Caribe promulgan un Maniesto por el
Derecho a las Artes en la Educación. Este
gesto pudiera parecer un tanto demagógi-
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a la InvestIgacIón convencIonal?
co, o soñador al menos, aunque lo cierto es
que en teoría responde perfectamente a lo
que pretendemos plantear aquí: El derecho
a la educación en artes no solo se trata de
que los futuros artistas accedan por dere-
cho a esta, sino que las artes se convierten
en un conocimiento imprescindible dentro
de la educación en sentido general y, por
tanto, en el catalizador de una cultura de la
investigación en artes, propiamente.
La conformación de una cultura de la In-
vestigación Artística daría cuenta del de-
recho del arte a comprenderse como in-
vestigación, dado que lo es por naturaleza,
pero además de algo muy interesante, que
la investigación de cualquier especie es un
arte también.
Hagamos notar solamente que la cuestión
aquí es que el arte procura ser reconocido
como una especie de investigación dentro
del y por el contexto académico en gene-
ral, entonces lo lógico debería ser que la
investigación convencional también se
trate de un arte posiblemente, al menos en
determinadas circunstancias. Esto no solo
podría vericarse a través de la referida co-
nexión entre ἐπιστήμη y τέχνη, que viene a
darse en lo que respecta al n de cada uno,
en este caso al des-ocultamiento o verdad
(ἀλήθεια, alethéia) desde el punto de vis-
ta heideggeriano, sino al procedimiento o
parte de este, en lo que a cada uno de estos
respecta también. Sería el caso de recursos
que consideramos inherentes solamente al
arte, como la representación, la referencia-
lidad, el simbolismo, la alegoría, cuando lo
cierto es que se pueden aplicar y de hecho
se aplicaron siempre en otros contextos o
lenguajes, no artísticos precisamente.
Evidentemente, lo aconsejable aquí es co-
menzar exorcizando aquellas disciplinas
que se dan en el marco artístico académico
y que para muchos artistas permanecen en
un limbo, entre la praxis artística y la teoría
convencional. Se evidencia un ambiente
de distanciamiento entre el artista y el teó-
rico, historiador del arte o crítico, donde la
comprensión de la utilidad de la investiga-
ción no siempre logra el convencimiento
del gremio artístico. El genio de Hermann
Bauer (1929-2000) era concluyente al res-
pecto, también otros, precedentes y poste-
riores, como Aby Warburg (1866-1929),
Jacques Derrida (1930-2004) o Georges
Didi-Huberman (1953):
Aunque no siempre fuera así, desde
el Quattrocento, y cada vez en mayor
medida, la observación histórica del
Arte es en realidad, una forma de éste
(es decir, del arte) incluso en la Re-
tórica, como lo fueron la Pintura y la
Arquitectura en esa misma época. (…)
ya que el historiador del Arte es parte
de la continua reexión histórica sobre
la creación artística; si la reexión his-
tórica no hubiese intervenido, hoy no
habría ningún Arte, sea con éste o con
cualquier otro nombre. (Bauer, 1981,
p. 73)
Ni qué decir de ese texto maravilloso de
Gregory L. Ulmer (1998), El objeto de
la poscrítica, donde reexiona sobre la
connotación artística de la crítica de arte,
la correspondencia, el sincretismo prácti-
co-teórico, más práctico que teórico y en
todo caso cualitativo per se, que se per-
petra en el contexto artístico-académico,
como si fuera necesario seguirle llamando
así, al menos desde adentro:
(…) la queja de Hayden White de que
«cuando los historiadores arman que
la historia es una combinación de cien-
cia y arte, generalmente quieren decir
que es una combinación de ciencia
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social de nes del siglo XIX y arte de
mediados del mismo siglo» (…) Yo
argumentaría, siguiendo la orientación
de White, que la «poscrítica» (moder-
nista-estructuralista) está constituida
precisamente por la aplicación de los
instrumentos del arte modernista a las
representaciones críticas. Además, que
el principal dispositivo adoptado por
los críticos es la pareja compositiva
collage/montaje. (p. 125)
Pero es que líneas como estas, donde se
apuesta por la dinámica, la exibilidad de
los campos artísticos, no son argumentos
de peso en el debate de la Investigación
Artística que no sea supercialmente o
simplemente porque se efectúan en otras
direcciones o discursos. Y si no, ¿por qué
Borgdorff insiste en la implementación de
una tricotomía de la investigación artís-
tica?: “I will distinguish between (a) re-
search on the arts, (b) research for the arts,
and (c) research in the arts” (2012, p. 37).
Aquí parece que nos quiere decir que la
“investigación de las artes” es un género
que a su vez se distingue por estos tres
particulares, que los tres son “types of arts
research”, literalmente. Sin embargo, más
adelante añade que “the trichotomy pro-
posed above research on, for, and in the
arts– does not exhaustively describe the
possible forms of artistic research” (p. 39),
es decir, que este género, “arts research” ο
“artistic research”, deviene en una tipica-
ción de la que él mismo no tiene idea hasta
dónde pudiese llegarse a implementar. Y
no es que haya problema alguno con esto,
o sea, con que se utilice alternativamente
la terminología, el problema es que algo
después vuelve sobre la cuestión y termina
escribiendo:
“Obviously this overarching differen-
tiation of three types of art research
does not yet say very much. In the
case of ‘research in the arts’ (es decir,
el tipo c dentro de la tricotomía), to
which we are conning ourselves here,
we still have to answer the question of
when art practice qualies as research”
(p. 40).
Es precisamente en este punto donde du-
damos de la metodología de Borgdorff,
teniendo en cuenta que resulta que entre
“investigación en artes” e “investigación
del arte” o hasta “investigación artística”
apenas se hace visible una línea divisoria,
como si fuera juez y parte de su reexión,
esto es, que es género y parte o tipo de su
disquisición al mismo tiempo. A lo que
se debe aducir que tampoco se le ocurre
siquiera plantearse la posibilidad de que
sea la investigación quien calique como
arte también. En n, que si se le hace el
juego a la investigación convencional, en-
tonces hay que hacerlo bien renado desde
el punto de vista metodológico, no sea que
después nadie vaya a tomarlo en serio. ¿O
quizás la solución a esto sea dejar de ha-
cerle el juego precisamente? ¿Será que el
problema aquí no es la Investigación Ar-
tística propiamente y que lo que anda mal
es nuestra teoría en torno a la Investigación
Artística, valga la redundancia?
Conclusiones
La investigación artística en el ámbito
ecuatoriano revela una indenición termi-
nológica y conceptual que estamos lejos
de superar todavía. Si el contexto local
sigue limitándose a importar indiscrimi-
nadamente los términos y las experiencias
de otras latitudes no lograremos superar
los retos que nos impone una experiencia
que, pese a ser de índole originaria, nos
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a la InvestIgacIón convencIonal?
toca descubrir y darle su justo lugar en la
educación superior. Durante el presente
análisis se han señalado los puntos más
importantes del problema lingüístico y las
contradicciones esto puede haber introdu-
cido, probablemente por un entendimiento
limitado de la problemática o porque no ha
existido la posibilidad de traducir satisfac-
toriamente la terminología anglosajona. Se
recomienda en este sentido revisar a fondo
la obra de Elliot Eisner y Henk Borgdorff
para adaptarla nuevamente al cúmulo de
reexiones locales.
Por si fuera poco, la propia sociedad ecua-
toriana y su academia se han venido encar-
gando de desvalorizar la importancia de la
experiencia artística durante los procesos
educativo-formativos. La prueba más fe-
haciente de esto no es solo lo que revelan
las encuestas entre estudiantes y población
general o el decrecimiento de los presu-
puestos estatales destinados a cultura, sino
la urgencia de tener que legitimar el arte
como experiencia investigativa dentro de
la academia y esperar por su respuesta
favorable. En este sentido lo que hemos
venido revelando en este estudio es que
la dialéctica arte-ciencia parece que se en-
cuentra invertida y sometida a una serie de
prejuicios enquistados a nivel de sociedad
y cultura que solo pueden resolverse a gol-
pe de pensamiento.
La creación o consolidación de una cultura
de la investigación artística es la única sali-
da a un problema que no solo se limita a la
circunstancia de su indenición, sino que
cuestiona peligrosamente el lugar de las
artes como experiencia educativa y cientí-
ca universal. El papel de algunas institu-
ciones, especícamente de la Universidad
de las Artes de Guayaquil, su Instituto La-
tinoamericano de Investigación en Artes
y la Red Latinoamericana de Investiga-
ción en Artes resulta decisivo. Esperemos
que, en la medida que el arte deviene un
derecho, vuelva a relucir su inherencia a
la condición humana, su inigualable y rica
contribución al conocimiento y experien-
cia humanas.
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Garcells, A.(2022, julio/diciembre). Investigación en Artes: ¿Hacerle el juego a la Investigación Conven-
cional? Yachana Revista Cientíca, 11(2), 29-40.